Día Mundial del Cerebro


Este pasado 22 de julio de 2014 se celebró por primera vez el Día Mundial del Cerebro, que tiene como finalidad enseñar a la población a cuidar este órgano que tiene la función de controlar el movimiento, comportamiento, aprendizaje, emociones, lenguaje y muchas otras actividades

La Federación Mundial de Neurología (WFN) estableció el 22 de julio como el “Día Mundial del Cerebro”, un evento dedicado a remarcar la importancia de la salud cerebral y a concienciar a la población de la importancia de la prevención en relación con las enfermedades cerebrales.

No se puede estar sano si el cerebro no funciona adecuadamente. El cerebro es el órgano más impresionante y complejo de nuestro cuerpo y su funcionamiento es vital para que el ser humano pueda estar verdaderamente sano, sin embargo, existe entre la población general así como entre los gobernantes una destacada falta de concienciación respecto al papel tan esencial que juega nuestro cerebro y su adecuado funcionamiento en nuestra salud. Esto también es cierto para la carga, individual y colectiva, que se deriva de las enfermedades cerebrales, cada vez más importante sobre todo en relación con las enfermedades neurológicas. Es cada vez más evidente que estos desórdenes, como los ictus o la demencia, están aumentando tan rápidamente que pronto pueden llegar a superar los recursos de los que disponen para su tratamiento los distintos sistemas médicos del mundo. Por lo tanto, es necesario que se fomente la prevención.

La morbilidad de estas enfermedades está muy subestimada.

La morbilidad de los problemas cerebrales y de las enfermedades neurológicas está muy subestimada. Sin embargo, según el presidente de la WFM, el doctor Shakir, “Los infartos cerebrales y las lesiones cerebrales traumáticas son dos de las causas más importantes de incapacidad de todo el mundo. Entre un uno y un dos por ciento de la población global sufre algún tipo de discapacidad relacionada con una lesión cerebral de origen traumático. En todo el mundo, el infarto cerebral es la segunda causa de fallecimiento más frecuente  después de las cardiopatías isquémicas y por delante de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas. Según los datos del WHO, las enfermedades neurológicas son responsables de entre el 4,5 y el 11 por ciento de todas las cargas de enfermedad, dependiendo de si se está hablando de economías desarrolladas o subdesarrolladas. Este número es mucho mayor que los que presentan otras enfermedades como los problemas respiratorios, los desórdenes gastrointestinales o los tumores malignos, por ejemplo”.

Las enfermedades neurológicas son una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Según el WHO, el 12 por ciento de las muertes que se producen en todo el mundo se pueden relacionar con ellas, una cifra que varía según el nivel de desarrollo económico de los distintos países. Los países subdesarrollados o en vías de desarrollo son los que sufren más este problema. Casi el 17 por ciento de los fallecimientos que se producen en ellos se pueden relacionar con problemas neurológicos, porque tanto las enfermedades neurológicas infecciosas y las no contagiosas provocan en estos lugares una importante cantidad de muertes cada año. De todas las enfermedades neurológicas, los infartos cerebrales y otros desórdenes cerebro-vasculares son, con mucho, la causa de fallecimiento más común entre la población, relacionándose con el 85% de las muertes”.

Pero, la frecuencia de muchas enfermedades neurológicas como la demencia, el Parkinson o los infartos cerebrales aumentará enormemente a medida que la población vaya envejecimiento. Según el WHO,  se espera que el número de años de vida lastrados por una incapacidad (DALYs) cuya causa se pueda relacionar con enfermedades neurológicas (los años perdidos a causa de una muerte prematura, combinados con los años equivalentes de vida sana perdidos a causa de una mala salud o algún tipo de incapacidad) aumente de 92 millones en todo el mundo en 2005 hasta 103 millones en el 2030. Esto representa un alarmante incremento del 12 por ciento. Solo por razones demográficas, los años de vida perdidos vinculados en particular al padecimiento de Alzheimer y a otras formas de demencia aumentarán dramáticamente alrededor de un 66 por ciento. La mayor parte –más de un 55 por ciento– de los años de vida perdidos a causa de enfermedades de tipo neurológico se pueden atribuir a enfermedades cerebro-vasculares como infartos cerebrales y hemorragias intracraneales. Se estima que, en 2015, 50 millones de años de vida saludable se perderán solo a causa de los infartos cerebrales.

Una enorme proporción de la población mundial no está recibiendo los cuidados adecuados.

“La morbilidad de las enfermedades se distribuye de manera desigual, dado que algunos desórdenes neurológicos son más comunes en distintas partes del mundo o afectan más a diferentes secciones de la población”, indicó el profesor Wolfgang Grisold, Secretario General de la WFN.  “Aunque se han realizado progresos muy importantes en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrales, persisten disparidades terribles en relación a la disponibilidad de los tratamientos, dado muchas personas de todo el mundo no tienen acceso o tienen un acceso deficiente a los medios existentes para el cuidado cerebral”.

Como ha mostrado el WHO, menos del 9 por ciento de la población mundial tiene acceso a más de una cama de hospital  para tratamientos neurológicos por cada 10.000 habitantes. Estas deficiencias son particularmente destacadas en África y el sudeste de Asia. Mientras que en los países más prósperos existe una media de tres neurólogos por cada 100.000 personas, la cifra es de solo 0,03 por cada 10.000 personas en los países subdesarrollados. Para muchos desórdenes neurológicos, están disponibles tratamientos baratos pero efectivos. Sin embargo, el doctor Wasay indica: “Es especialmente trágico cuando los pacientes no tienen acceso ni siquiera a la medicación más básica. Pongamos el ejemplo de la epilepsia. Hasta el 70 por ciento de las personas que sufren epilepsia pueden dejar de tener ataques con un tratamiento centrado en medicamentos que combaten su problema, pero la proporción de pacientes que están sin tratar en todo momento llega a superar el 80% en la mayoría de los países subdesarrollados”.

La salud cerebral necesita ser una prioridad dentro de la agenda política.

“Lanzar el Día Mundial del Cerebro también pretende ser una llamada de atención para los políticos. A pesar de la carga tan pesada que suponen, las enfermedades neurológicas suelen estar ausentes dentro de las agendas relacionadas con la salud, tanto a nivel nacional como internacional”, comentó el presidente de la WFN, el doctor Shakir. “Las enfermedades neurológicas no solo causan un sufrimiento individual, sino que también tienen una relevancia social y económica mucho mayor de lo que la gente suele pensar”. Los problemas cerebrales son costosos. Solo en Europa, las últimas cifras publicadas por el Consejo Europeo del Cerebro y el Grupo de Estudio del CDBE del 2010 indican que el coste anual que tienen las enfermedades cerebrales alcanzan los 798 billones de euros. El 60% de esta cantidad se puede relacionar con gastos directos y el 40% se vincula a la pérdida de productividad. Las enfermedades neurológicas por sí solas cuestan unos 336 billones de euros.

El secretario general de la WFN, el profesor Grisold, dice: “La morbilidad de los desórdenes neurológicos continúa estando subestimada, a pesar de que, de hecho, deberían ser considerados como una de las prioridades principales de cualquier sistema de salud mundial. El mensaje que queremos transmitir con el primer Día Mundial del Cerebro a  este respecto está muy claro: las prioridades políticas y de financiación deben cambiar y los gobiernos y las organizaciones internacionales deben hacer de la salud cerebral una de sus prioridades”.

Un destacado porcentaje de esta cantidad se puede prevenir. “Una de las acciones más importantes que se deben llevar a cabo en el campo de la prevención son los programas de inmunización para prevenir las infecciones neurológicas y las consecuencias neurológicas de otro tipo de infecciones”, indicó el doctor Wasay. “Otras enfermedades, como los infartos cerebrales, pueden prevenirse llevando un estilo de vida saludable y prestando la adecuada atención a una destacada variedad de factores de riesgo relacionados como la presión sanguínea, el colesterol, el hábito de fumar, una dieta sana o la diabetes, entre otros. Más de 100 millones de DALYs se podrían recuperar a través de estrategias efectivas para reducir la morbilidad de los infartos cerebrales y las lesiones cerebrales traumáticas”.

Acerca de Ambienteubv's blog

Sistematización de la opinión y actividades de los estudiantes y docentes del Programa de Formación de Grado de Gestión Ambiental de la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Bolívar.
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